viernes, 25 de junio de 2010

Él dijo. Yo digo.

Neruda decía que si nada puede salvarnos de la muerte, ojalá que el amor nos salve de la vida. Yo creo que de la muerte, ni de la vida, ni del amor hay que salvarse. Hay que entregarse.

viernes, 18 de junio de 2010


Eso de que El fútbol dura 90 minutos y al final siempre gana Alemania es una gran mentira. Alemania es el equipo que más finales ha perdido. Es el Cruz Azul del mundo. El subcampeón global. El 1er perdedor. Más que de Gary Lineker, la frase parece de Goebbles.

jueves, 27 de mayo de 2010

Dios




Y el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza: irascible, temeroso, animal, flamígero. Y Dios se hizo humano.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Rayuela del diario mexicano La Jornada publicada el 22/03/02


``México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre: el Presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos.
``México necesitará de administradores competentes. Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.''
Richard Lansing, secretario de Estado del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, en 1924

lunes, 17 de mayo de 2010

Having myself for dinner


Pobre de mi ego. Niño viejo. Aliméntame.

Sé tu gusano
Come tu cadáver
Aliméntate de tus entrañas
Inhala tus cenizas.

domingo, 28 de febrero de 2010

Por rincones polvorientos


Los domingos por la tarde mi alma se va de paseo sin pedir permiso. Recorre -trémula- los rincones de todas las cosas que he habitado, de todas las casas que he sido. Casi siempre regresa cerca de la medianoche. Despacio, sin avisar, entra, todavía temblorosa, en mi y se pone a soñar con paseos improvisados por rincones polvorientos. Sólo entonces me sosiego. (Solo, entonces, me sosiego).